sábado, 27 de septiembre de 2014

Los invito...



Quiero invitarlos a este asombroso blog "Dreams Of My Paradise". Encontrarás diversas reseñas y sugerencias acerca de un mundo de libros que no te puede perder. ¡¿Qué estás esperando?!

Dear old me...


Suspirando, miré al cielo y reflexioné a cerca de mi vida. Extrañé aquellos años en los que no importaba nada, la vida lo era todo y al mismo tiempo no era nada, aquella época en la que era irrelevante ser mejor o peor, y lo único que quedaba al final del día era una grata experiencia de pequeñas grandes aventuras vividas.

Sonreí con pensar. ¿Qué diría mi vieja yo acerca de lo que me había convertido? Estaría decepcionada, yo lo estoy ahora. En un abrir y cerrar de ojos la vi frente a mí, pequeña, con facciones inocentes e ignorante acerca de lo que era la vida y el mundo que le esperaba al pasar los años. Le sonreí, aquella vieja yo fue feliz. Correr, tirarse en la tierra, caerse y pararse, limpiarse las lágrimas antes de que tu mamá las viera para que no te entrara, la emoción de tener un buen escondite y poder salvar a tus amigos; todas aquellas cosas habían dejado un dulce sabor a infancia, buenos recuerdos que perdurarían por siempre en mi memoria. Y entonces lo supe, estaría agradecida de todos ellos, pues me recordaban que alguna vez fui feliz.

Examinando aquel rostro, le dije: Querida vieja yo, tienes que ser fuerte, las situaciones que se vienen quizá no serán las más fáciles, muchas veces intentarán derribarte sin miramientos, y lo lograrán, pero debes recordar que puedes levantarte una y otra vez, porque eres una sobreviviente en el campo de guerra, y a pesar de las heridas, las cicatrices te recordaran que luchaste y triunfaste. No pierdas la esperanza, no dejes que el miedo te derrite, solos los valientes, a pesar del miedo, siguen adelante. Las cosas mejoraran, porque a veces todo tiene que empeorar para ser mucho mejor. 

Quiero mantener todas estas palabras en mi mente, y seguir adelante. Dejar el pasado atrás, no preocuparme por el futuro y vivir el presente. Vivir como si no hubiera un mañana. Sabía que había estado equivocada por mucho tiempo, esperando por alguien que me salvara, que me viera en mi invisibilidad, tomara mi mano y me llevara lejos. Dios, qué equivocada estuve, yo podía ser mi propia salvadora, no podía seguir esperando en un mundo está inmerso en sus propios asuntos y que no se detendría por una pequeña cobarde. Poco a poco lo fui entendiendo, y con miedo comencé a aprender de lo que veía a mi alrededor, y a encontrar el camino que había perdido, queriendo estar orgullosa de lo que soy.

Quiero decir una última cosa, encontrar la felicidad eterna es imposible, pues los momentos duros, la tristeza, el dolor, son cosas necesarias y obligatorias para vivir y apreciar las pequeñas cosas de la vida, porque a veces los detalles simples nos pueden traer satisfacción y aquella felicidad que buscamos.

Querida vieja yo... No te rindas, aún hay un camino por delante.

sábado, 13 de septiembre de 2014

A Diary Of Life | Prólogo


Prólogo

Desde siempre han existido criaturas de la oscuridad, ya sea como historias fantásticas, leyendas o cuentos de terror, pero éstos se han instalado en la mente humana como una realidad ficticia. Hechiceros, brujas, hombres lobo e incluso vampiros pertenecen a clichés de aquellos relatos salidos de grandiosos escritores que quizá jamás imaginaron estar escribiendo sobre una realidad escondida entre las sombras, o quizá sí.

Un cuerpo grande y fuerte descansaba en el medio de un gran cama, que decorada el centro de la habitación. La gran mansión tenía un aspecto gótico, envidia de muchos, condominio que estaba en la mira de varios asesores de Bienes Raíces. La ambición por aquella casa parecía pasarse generación por generación, pero nadie jamás había conseguido su cometido.

El rígido hombre que allí yacía abrió los ojos con aspereza, refunfuñando por la luz que empezaba a filtrarse por las ventanas que estaban decoradas por grandes y pesadas cortinas, donde su función era no dejar entrar ni un solo rayo de sol, por lo general funcionaba a la perfección, así que eso sólo le indicaba una cosa: Ella estaba aquí.

—¡Demonios! ¿Qué es lo que quieres? —Se levantó a regañadientes de la cama, molesto sabiendo que tenía razón. Blade estaba allí parada, con sus manos en la cintura, con el ceño fruncido y los labios rígidos. Era hermosa, y la amaba, pero era tan desafiante con él que lo sacaba de sus casillas.

—Me voy. —Dijo seriamente, y hasta ese momento no había visto la maleta que reposaba a su lado. Suspiró, había llegado el día, sabia que pasaría, pero siempre lo veía tan lejano, como un hecho fantasioso, que le parecía irreal.

—¿Por qué? —Le preguntó, sin emoción alguna en su voz. Dejó su mirada muerta en los ojos de ella, estudiando la situación en su cabeza. Había pasado ya un siglo desde que la conoció, salvándole de las sucias manos del trabajo sexual, para después convertirla en su vampiresa.

Sí, ambos eran uno de aquellos seres de la oscuridad de la cual la gente escribía, seres en los cuales nadie creía realmente, pero que sí existían. Pocos mortales sabían de la existencia de los vampiros, no muchos tenía la suerte de vivir para siquiera procesarlo.

—Es tiempo. Tú me salvaste, y te estaré agradecida toda la toda la eternidad, pero ya no puedo seguir aquí. Tú y yo no podemos estar juntos. —Se acercó a él, sigilosamente, posó sus labios en la fría y pálida mejilla y desapareció.

Daniel sentía su aroma en el aire, estaba impregnado en toda la mansión. Se estremeció con la realidad, era un hombre frío, que poco mostraba sus emociones, y cuando lo hacia, sólo era rabia y enojo. Blade era todo lo contrario, y era natural que ella, al fin al cabo, se cansara de la situación. Pero él no podía sacar de su mente las palabras que alguna vez ella le prometió "Pase lo que pase, estaré contigo para siempre." Al parecer había olvidado tal promesa, y sólo eso era suficiente para que Daniel se llenará de desilusión, pero permaneció allí, inerte mirando a un punto muerto, tal y como era él.