viernes, 30 de junio de 2017

Rescue Me │ Capítulo V

CAPÍTULO V

Luego de un tiempo, Lucy arrancó el auto y se dirigieron a la casa de Adam. Estaba solo y eso era lo que ellos necesitaban ahora. Una vez allí, Adam sirvió dos vasos de jugo de naranja y se sentó con Lucy, quien tenía la mirada pérdida.
—Sabes… Me pregunto si alguna vez sabremos la verdad. Ahora, fácilmente podrían dictaminar que fue suicidio y que así es imposible saber qué pasó durante todos estos años. —Dijo Lucy con tristeza en su voz. Y con rencor. Adam sabía que aquello era cierto, y más que probable que pasara. —Me siento inútil. Todos estos años siempre estuve atenta, y no hubo un solo día en que no pensara en Aaron y en ti. Pero aun así intenté continuar con mi vida. Pero ahora me siento más perdida que nunca. —La desesperación era palpable en su voz.
—Lucy, está bien. Hicimos lo que pudimos. Todo estará bien. Haremos lo posible para que la policía investigue. —Adam le tomó a la mano y la miró directo a los ojos. Sintió un vuelco en el corazón. Quería decirle todo, pero aún no sabía si era lo correcto.
—Dime… ¿Qué ha sido de tu vida en todo este tiempo? —Le preguntó Lucy, tomando un poco de distancia entre ambos. Adam reflexionó. Habían pasado al menos cuatro años desde la última vez que realmente compartieron algo. Y aunque asistieron todo el tiempo a la misma escuela, pareciera que hubieran estado en lados del mundo totalmente opuestos.
—Como sabes, me gradué hace dos años. Al principio no estaba muy seguro de qué iba a hacer, pero ahora sí. Estoy en algunos asuntos… Administrativos. Y estoy interesado en comenzar algún proyecto empresarial. Aún no estoy seguro. —Alzó los hombros con indiferencia. No le mentía, sin embargo, estaba siendo completamente vago con su respuesta. —¿Qué hay de ti? —Adam vio que el rosto de Lucy se tornaba un poco desesperanzador
—Bueno, yo me gradué hace un año. Tengo varias ideas de lo que quisiera hacer, solo que aún no me decido. No lo sé, realmente el futuro no es algo en lo que tenga algo planeado. Durante el último año básicamente me he dedicado en ayudar a mi padre y a Robert en los negocios. He aprendido bastante y supongo que esperan que me dedique a ello. —Lucy no quiso ahondar en lo que realmente quería. No tenía caso. Aunque no le pasó desapercibido la expresión de Adam cuando mencionó a su padre y a Robert.
—Tu padre y Robert., ¿eh? ¿Saben algo de cómo han tomado la noticia los padres de Aaron?
—No realmente. Creo que la única persona con la que he hablado de todo esto eres tú, tu madre y Agatha. —Sabía que tenía que enfrentarlos a todos en algún momento.
—Agatha… Aún la recuerdo. ¿Sigue siendo tan dulce como siempre? —Lucy sonrió con el recuerdo de la mujer que consideraba más su madre que la verdadera.
—Ahora más que nunca. A como pasan los años, me mima más. Siempre me hace sentir como una niña pequeña. —Lucy sofocó una risa.
Adam sonrió. Era agradable ver a Lucy sonreír a pesar de todo. —Tengo que volver a visitarla un día. —Lucy asintió y le dedicó una sonrisa.
Un pensamiento curioso se cruzó por su cabeza. Al parecer ninguno parecía estar en una relación. Él, había tenido dos novias en los cinco años que transcurrieron, pero realmente nunca fue demasiado serio. Aunque sí las quiso, llevaba demasiado equipaje para estar con alguien. Él era demasiado complicado y sabía que una sola persona lo entendería. Y esa persona era quien tenía al frente en ese momento.  
Le entristeció el hecho de que cada vez que la miraba a los ojos aún podía ver a esa niña que abrazó tantas veces, sin embargo, también veía una nube de penumbra, tristeza y duda. Los años no habían sido justos y lo sabía.
Con ese pensamiento en mente decidió que debía mostrarle todo lo que él sabía y hacía.
—Lucy… Quiero mostrarte algo. —Ella lo miró extrañada pero asintió. Él se paró y le indicó que lo siguiera.
Lucy aún recordaba cada rincón de la casa. Le parecía que fue ayer cuando corría junto a Adam y Aaron jugando al escondite o las cogidas. De alguna forma agradeció tener recuerdos alegres, que intentaría mantener siempre en su memoria.
Una vez llegaron a la habitación de Adam, éste utilizó llaves para abrirla, pues la tenía asegurada. La rubia sintió un escalofrío al entrar, la última vez que había estado allí no había sido realmente agradable.
Llevaban días discutiendo con Adam porque sí y porque no. Él comenzaba a hacer más relación con otras personas de su mismo nivel, ella era un año menor por lo que no veían clases juntos. Se comenzaba a sentir cada día más sola y estaba desesperada. Y Adam, por su lado, parecía que cada día quería estar menos con ella. Entendía que era doloroso, pero se negaba a perder a otro amigo.
Un día que estaba en esa misma habitación, Lucy le sacó a relucir todos sus sentimientos, asimismo como lo hizo él. No salió muy bien. Tras ello, poco a poco se separaron hasta que eran conocidos casuales hasta completos desconocidos. Por un tiempo se saludaban por los pasillos, luego ni eso. Era algo verdaderamente triste de pensar.
—Siéntate en la cama. —Lucy asintió y lo obedeció. Adam se sentó a su lada con una expresión de incertidumbre en su rostro.
—¿Qué sucede? —Lucy se mordió el labio con fuerza, era un mal hábito que tenía cuando se ponía muy nerviosa acerca de algo que desconocida.
Adam llevó lentamente la mano hacia su rostro, y con delicadeza liberó el labio de entre sus dientes, y se lo acarició. Era una escena demasiado íntima, pero ella no era fue capaz de alejarse. Extrañaba su tacto.
—Antes que nada, debes prometerme que estarás calmada, y que nada de lo que te diga, saldrá de esta habitación. — Su rostro era ahora serio, por lo que Lucy solo asintió en señal de que lo prometía.
Adam se paró de la cama y prendió el portátil que descansaba en el escritorio que quedaba pegado en la pared. No era una habitación demasiado grande. La cama estaba en la mitad, justo para una persona. Al frente quedaba un closet con una pequeña TV en un espacio de la mitad. A cada lado de la cama había una mesita de noche, y estaba el famoso escritorio. Había una ventada al lado contrario y una que otra decoración. Le sorprendió lo mucho que había cambiado desde la última vez que estuvo. Ahora era completamente impersonal, y no le decía nada acerca de qué clase de persona se había convertido su amigo.
Una vez estuvo encendida la computadora, Adam comenzó a dar distintos clics en busca de archivos. Mientras estos cargaban, sacó varias carpetas de uno de los cajones del escritorio. Lucy le pareció todo muy extraño, y con cada segundo que él no decía, se ponía más nerviosa.
Una vez todo parecía estar listo, Adam se sentó en la silla giratoria, y se volteó hacia Lucy.
—Desde el primer día que Aaron desapareció, no pude ver cómo la policía evadía la investigación y no hacía nada. Me obsesioné y comencé a buscar cualquier pista que me sirviera para saber qué ocurrió con él. Faltando un año antes de graduarme, encontré una buena pista. O a mí me lo pareció. Pero creo que alguien me estaba dirigiendo por el lado contrario, sabía que estaba cerca a encontrar algo, pero no contaba con esa trampa. Solo te diré que terminé algo herido. Pero eso no me detuvo. Me dio más aliento para continuar la investigación. Pues ahora más que nunca sabía que algo grave tuvo que haber pasado con Aaron. —Lucy se había llevado una mano al pecho con dolor.
No podía con la idea de que Adam fuera por aquel camino tan peligroso. Ella sabía que la desaparición de Aaron debía de relacionarse con algo realmente malo, pero la realización de eso, la asustaba.
—Cuando me gradué estaba más que obsesionado. Mi madre estaba preocupada por mí. Sabía que yo estaba mal, aunque nunca supo el por qué. —Lucy asentía, pues comprendía perfectamente a Mandy. Seguramente si hubieran estado juntos en aquel tiempo, ella no habría permitido a Adam enfrentarse a tales peligros.
—Adam… Si tan solo… —Él solo negó con la cabeza.
—Estaba perdido. No sabía qué hacer. Pero finalmente, logré enlistarme en un proyecto nuevo del FBI. Lo sé, suena loco. Cómo de película. Resulta que mi desempeño académico y deportivo, más mi maldita obsesión por saber qué ocurrió con Aaron me sirvió de algo. —Adam soltó una risa sarcástica.
—Eso es genial, Adam. Pero…—Él volvió a negar con la cabeza indicándole que aún no acababa con la historia.
—Aunque aún soy novato, me han apoyado con esta investigación. Sí, decidí que si las autoridades no iban a hacer nada, yo lo haría. Presenté el caso a mis superiores, y no fue nada fácil. Pero accedieron. —Lucy no podía creer lo que escuchaba. Quizá no iba a ser imposible que ocurrió después de todo. —No puedo mostrarte todo, ni siquiera debería estar hablándote de esto para nada. Pero sé que lo necesitas tanto como yo. Y necesitaré tu ayuda.  
—Haré lo que sea necesario. —Adam asintió y comenzó a abrir el primer archivo.
—Debes prometerme tener la mente muy abierta. —Lucy tragó fuertemente saliva. La actitud de Adam le decía que no se iba a encontrar con cosas muy agradables.

—Lo primero y lo más importante que debes saber es que la investigación nos está llevando directo a tu padre. 


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Espero que les guste, kisses! x

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